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Lanata y su (casi) autobiografía

 La pregunta del millón, per se no muy visible, se intuye ¿se viene "el reposo del guerrero"? Es que Jorge Lanata editó "Hora 25" en el que de alguna forma repasa su vida -pública y privada-. Un texto increíble, que lleva por nombre el título de unos de los mejores espacios radiales de la historia argentina; profundo, no apto para cholulos -no lo entenderían- y a la vez, entretenido...

 

Lanta niño, feliz, vestido de superhéroe en la terraza de su casa en Sarandí...

Notas Relacionadas: Soriano y Briante según Jorge Lanata

 

Jorge Lanata vive la ambivalencia de los hombres famosos y envidiados. Por un lado, están los que lo veneran hasta el punto de "endiosarlo" y por el otro están quiénes lo critican por su ego y su pedantería. Pero, tanto unos como otros, no pueden dejar de soslayar que se trata de uno de los mejores periodistas del siglo veinte y que como tal marcó pautas de trabajo y de escritura que poco tiempos después adoptarían todas las redacciones.

Claro, el estilo "descontracturado" de Página/12 tenía un sustento... plumas notables, muchas de las cuales él había leído de joven; cuando Clarín quiso seguirle los pasos a ese "diarito zurdo" -como lo consideraban algunos, quizás para menoscabarlo y compararlo con Sur- fue un desastre. Las notas en el que es el principal diario argentino en pauta publicitaria no se escribían "suelto", se escribían mal y ni siquiera los "históricos" de Clarín pudieron salvarlo de perder lectores; Enrique Sdrech, Emilio Petcoff, Juan Carlos Valerio, Luis Vinker, Joaquín Moráles Solá y Jorge Halperin, entre otros... sabían que no hay que copiar productos originales sino superarlos.

Años después "el grupo" Clarín compró Página/12 para transformarlo en -como bien dijo Lanata- Boletín/12, un house organ del gobierno K y aunque todavía siga teniendo buenas firmas. Ya no tiene a los más grandes, o porque murieron o porque se fueron.

Además, en el medio de ese "cambio", del que Lanata se pronunció en sendas entrevista, echaron a 70 periodistas y la UTPBA, pro ejemplo al igual que lo que ocurrió en 2001 con la represión en la puerta de Clarín, apenas si se movió como para cubrir las apariencias... es que el sindicato de prensa estaba negociando una jugosa tajada del porcentaje que el gobierno "aliancista" de Fernando De La Rúa (el somnoliento) y Carlos Alvarez (el cobarde) estaba repartiendo entre las obras sociales.

Si bien Lanata en su más reciente libro Hora 25 no se refiere a esos detalles escabrosos, si habla de traiciones de colegas, "agachadas" de patrones, su visión del Periodismo -que se parece bastante a lo que hace en Crítica de la Argentina- y, fundamentalmente, su postura frente a la vida.

Quizás se expone demasiado en algunos relatos y abre su vida privada al narrar, por ejemplo, su adicción a la cocaína, pero lo hace con tanta lucidez que al lector ni lo lastima, ni le causa piedad. Simplemente, lo pone en el contexto de quien fue "ese" Jorge Lanata que antes TODOS idolatraban y cuál es el de ahora, el que la mayoría respeta.

En definitiva es ese mismo que cuando esté al frente de un programa de radio, tutea al oyente y que cuando escribe "suelto" lo hace bien. Y punto.

Hora 25 es un libro introspectivo, muy bien escrito, que se puede leer de corrido o en cada relato por separado y que no pierde fuerza.

Es valiente, transparente y por encima de todas las cosas, real.

Hay relatos que emocionan -el que le dedica a Soriano o su madre incapacitada hace años- hay otros que divierten -el de Briante, por ejemplo- hay otros que informan -su crónica que dio lugar al capítulo documental para The History Channel sobre los últimos días del Che Guevara- y otros que ilustran -su visión de Portugal, por ejemplo-.

Los hay -los más- poéticos o de una prosa cercana más al diario íntimo que a la reflexión ensimismada y que, quizás sin saberlo, prendan la curiosidad en el lector respecto de cómo es leer poesía.

Desgraciadamente la edición no es la mejor -tras la "devaluación" se pagan precios caros por malas ediciones...- ya que el libro parece "hinchado"; es decir, el lomo muy apretado y bajo la tapa y la contratapa se "eleva", signo inequívoco de que cada "fascículo" pegado al lomo está puesto con forceps... ¿tanto costaba unos centímetros cuadrados más de cartón para las tapas y presentarlo más prolijamente".

La textura de las hojas y su color -amarillento- si bien invitan a la lectura porque no son de un blanco alcalino, uno sabe que por su calidad se pondrán amarillas rápidamente, "avejentando" el libro, quizás, antes de tiempo. Es que los apremios financieros a la hora de editar siempre juegan en contra del lector... que se fija en estos detalles y los compare con el precio final.

Pero, salvando este tipo de aspectos técnicos, Hora 25 es un gran libro. Jorge Lanata (casi) se desnuda... pasen y lean!

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