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HumoR - Septiembre de 1979 - Noviembre de 2005: "El Bifedólar" cobra actualidad

Buenos Aires, 12 de noviembre de 2005 – La porteña avenida Corrientes tiene ese queseyo ¿viste?... por ejemplo, la locura de angostarla para ensanchar las veredas y, entre otras cosas, sempiternas librerías que ofrecen al ávido y curioso lector la posibilidad de hallar viejos ejemplares de revistas que torpemente arrojó (en su momento) a la compactadora y que rescatamos en una sección sumamente nostálgica...

12/11/2005
 

Fue así como nos topamos con este número 19 de la revista HumoR (la erre en mayúsculas por "registrado") que data de septiembre de 1979.

Si bien no lucía en su interior la sorna y aguda literatura e imágenes de las postrimerías de la sangrienta Dictadura de 1976-83, uno podía hallar las más diversas notas que, revisionismo aparte, desgraciadamente no perdieron actualidad, en el marco de un humor de primerísima calidad, hasta ahora, apenas igualado.

Tal es el caso de una serie de chistes referentes a que el precio de la carne era tal que ya no se hablaba ni de "yens, ni francos, ni petrodólares, ni libras, ni marcos, ni Zucker: moneda fuerte es el ´Bifedólar´"

Sí, estimados lectores, 25 años y 10 meses después, la historia se repite.

¿Será qué el argentino es el único hombre que tropieza dos, tres, cuatro... veces con la misma historia?

¡En dos meses el kilo de milanesa de bola de lomo se fue de 7 mangos a 10! ¡El lomo, casualmente una carne tiernísima, es ahora incomible ya que duele como 20 mangos el kilo! ¡Los carniceros ya usan hachas de la época medieval, capucha negra y cada vez que uno va a comprar nos miden el cuello en la puerta, nomás...!

Ahhhhhhhhhh, pero el Gobierno (léase por Néstor Kirchner y su caterba de prestidigitadores --con perdón de los magos--) aseguran que solo hay un 1 % de inflación mensual...

Será por qué la guita con la que ellos compran las cosas no es de ellos y por ende no reparan en gastos ¿ehe?

Será por qué entre los indicadores que utiliza el Indec para medir el costo de vida (que cada vez cuesta más ¡chán!) hay 800 productos tan disímiles que van desde el pan francés hasta la castración de una gata pasando por los motores fuera de borda o el salmón rosado ¡ahá!

En cualquier momento y para seguir haciendo más fraudulento ese índice, agregan cera de oídos y listo... total ¡el fin siempre justifica los medios!

En fin, sea lo que fuere, la historia parece repetirse y siempre supera a la ficción, inclusive, a la de los mejores humoristas.

Ríase un rato o si quiere llorar, llore, como más les de placer o dis-placer. Lo que sí, no mire para otro lado como si estos problemas no fueran suyos; sino, observe lo que le pasó a los franceses...

 

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