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Argentina - Los verdaderos números de las elecciones |
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Buenos Aires, 27 deoctubre de 2005 – Prensa de Frente.Org es uno de los tantos medios informativos independientes de la Argentina y como tal meneja muy buena información por fuera del circuito de los multimedios. En su última edición toman la más reciente encuesta respecto de cómo fueron realmente las últimas elecciones a nivel nacional. Se trata de un exhaustivo informe proveniente del Instituto de Estudios y Formación (IDEF) de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), que dirige el economista Claudio Lozano (un ex "muchacho K"... ¿por qué se "abrió"?) que muestra una dura realidad. |
27/10/2005
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Los guarismos indican, entre otras cosas, que el partido gobernante solo "legitimó" su poder en poco más del 4 % respecto a las últimas elecciones de envergadura: las presidenciables del 2002, en las que el ex-presidente Carlos Saúl Menem obtuvo el 26 % de los votos mientras que el actual, Néstor Kirchner, sólo el 22 %.
Todo este panorama se muestra a poco más de dos años de gobierno y el descontento poblacional fue fiel reflejo de esto ya que los resultados que arrojaron los comicios de domingo pasado hablan a las claras de un mayor ausentismo en la masa de votantes, así como también impugnaciones más que de un apoyo al Gobierno, como informan la mayoría de los medios periodísticos locales.

Presentamos el informe "Primeras precisiones sobre el resultado electoral", difundido por el Instituto de Estudios y Formación (IDEF) de la CTA, que dirige el economista Claudio Lozano. De allí se desprende que el 35,4% del padrón electoral no fue a votar (29 %) o lo hizo en blanco (9%) y que el oficialismo obtuvo el 26,1 % de respaldo de la totalidad de los votantes. El oficialismo ha recibido un aval moderado por parte de la población, insuficiente para hablar de plebiscito y, menos aún, de "cheque en blanco". (ver cuadros)
- El 29% de los que estaban en condiciones de votar prefirieron no concurrir. Este porcentaje es mayor al de la última elección presidencial (22%), al de 1989 (18%) e incluso superior a la elección legislativa de octubre del 2001 (26%) que marcó un punto álgido en la crisis política de finales de la Convertibilidad.
- El 9% de los que fueron a votar prefirió no elegir a ninguna de las ofertas electorales presentes.
- Esto muestra que el 35,4% del padrón no definió ningún tipo de participación en las elecciones (el porcentaje más elevado del padrón) y que el oficialismo obtuvo un 26,1% del padrón. Pobre porcentaje para hablar de plebiscito, menos aún de "cheque en blanco".
- Lo que agiganta el triunfo oficial no es la "participación de la sociedad" sino las derrotas, a manos de Kirchner, de Duhalde, Barrionuevo y Menem, así como el hecho de que prácticamente ninguna fuerza de oposición supera el 10% de los votos (el radicalismo en declive apenas llega al 10,5%).
En síntesis, el oficialismo ha recibido un aval moderado por parte de
la población, lo cual sigue indicando que la reconciliación efectiva de la
política con la sociedad solo podrá lograrse cuando los efectos materiales y
concretos de una gestión de gobierno impacten (seriamente) sobre la vida
cotidiana. Sin duda alguna, la ausencia de políticas explícitas de
redistribución del ingreso y de una apuesta estratégica a un nuevo proyecto de
Nación Industrial, son las claves para modificar esta situación y reconstruir
esa potente noción de futuro que históricamente tuviera la sociedad
argentina.
Informe completo:
Los resultados de la reciente elección legislativa han sido presentados, por
medios, dirigentes y funcionarios, con cierta intencionalidad. Por un lado, se
habló del mas alto grado de participación electoral en mucho tiempo, por otro,
se habla de que la elección supone casi un plebiscito y, por lo tanto, un
“cheque en blanco” para la gestión de gobierno.
Sin embargo, un examen mas
puntilloso de los datos electorales obligan a revisar ciertas argumentaciones.
El cuadro Nº1 presenta la información de la asistencia al sufragio. Se observa que el 29% de los que estaban en condiciones de votar prefirieron no concurrir. Este porcentaje es mayor al de las última elección presidencial (22%), al de 1989 (18%) e incluso superior a la elección legislativa de octubre del 2001 (26%) que marcó un punto álgido en la crisis política de finales de la Convertibilidad. Está claro que lejos de disminuir, la tendencia es un aumento de las personas que deciden no asistir al acto electoral.

Fuente:
Elaboración propia en base al Ministerio del Interior y diario Clarín
25/10/05
El cuadro Nº2 presenta el porcentaje de votos en blanco e impugnados de los que concurrieron al sufragio. El 9% de los que fueron a votar prefirió no elegir a ninguna de las ofertas electorales presentes. Es un porcentaje que también es superior al de las elecciones presidenciales de 1989 (5%) y del 2003 (2%) pero inferior al de la elección legislativa del 2001 (21%).

Fuente:
Elaboración propia en base al Ministerio del Interior y diario Clarín
25/10/05
De esta manera, ya sea porque no asistieron o porque no encontraron ninguna opción válida, lo cierto es que el 35,4% del padrón no definió ningún tipo de participación en las elecciones (ver Cuadro Nº3).

Fuente:
Elaboración propia en base al Ministerio del Interior y diario Clarín
25/10/05
Por otro lado, frente a los intentos de pensar el resultado electoral como un plebiscito de la actual gestión la información obliga a ser mas cautos. La afirmación se sustenta en los datos del Cuadro Nº4 donde, sobre la base de los votos positivos, se computa que el oficialismo obtuvo un 40,4% de los votos. Porcentaje que es ampliamente superior al del resto de los participantes de la contienda.

Fuente:
Elaboración propia en base al Ministerio del Interior y diario Clarín
25/10/05
Sin embargo vuelve a ignorarse al conjunto de la sociedad que decidió no asistir a sufragar o qué realizándolo optó por no elegir ningún candidato. Incorporándolos resulta, tal como presenta el Cuadro Nº5, que son el porcentaje más elevado del padrón (35,4%) y que el oficialismo obtuvo un 26,1% del padrón. Pobre porcentaje para hablar de plebiscito, menos aún de “cheque en blanco”. El otro dato a considerar es la elevada dispersión de votos. Ninguna oferta electoral (obviamente exceptuando la oficial) ha logrado superar el 10% del padrón.

Fuente:
Elaboración propia en base al Ministerio del Interior y diario Clarín
25/10/05
Debe considerarse que el 35,4% del padrón que no encontró representación en el sufragio tiene incorporado al porcentaje del padrón que históricamente no viene concurriendo a los comicios. Desde inicios del período democrático y hasta 1989 (fecha a partir de la cual el ausentismo empieza a crecer en porcentaje del padrón) el ausentismo se ubicó, con leves oscilaciones, en torno al 15% del mismo. Por ende, descontando este porcentaje resulta que entre los nuevos ausentes y aquellos que no votaron en blanco y/o impugnaron agrupan al 20,4% del padrón (ver cuadro N º 6). Es decir, constituye el segundo conglomerado de significación del padrón a una distancia no significativa del que obtuviera la opción oficial.

Fuente: Elaboración propia en base al Ministerio del Interior y diario Clarín 25/10/05
Corrigiendo el total del padrón por los “históricos ausentes”accedemos a los porcentajes que, en nuestra opinión, se acercan más a lo ocurrido el domingo pasado. Cuadro Nº 7.

Fuente:
Elaboración propia en base al Ministerio del Interior y diario Clarín
25/10/05
En síntesis, el oficialismo ha recibido un aval moderado por parte de la población, lo cual sigue indicando que la reconciliación efectiva de la política con la sociedad solo podrá lograrse cuando los efectos materiales y concretos de una gestión de gobierno impacten (seriamente) sobre la vida cotidiana. El hecho objetivo de que la actual actividad económica equipare los niveles de 1998 pero con situaciones sociales más graves en términos de desempleo, ingresos y pobreza, le pone límites concretos a las mejoras relativas que se observan respecto al año 2002. Sin duda alguna, la ausencia de políticas explícitas de redistribución del ingreso y de una apuesta estratégica a un nuevo proyecto de Nación Industrial, son las claves para modificar esta situación y reconstruir esa potente noción de futuro que históricamente tuviera la sociedad argentina. Mientras tanto, la presentación de los datos aquí expuestos como triunfos altisonantes descansan más en los cambios al interior del propio sistema político y en la importante distancia entre el esquema electoral oficial y la dispersión de las restantes fuerzas. Lo que agiganta el triunfo oficial no es la “participación de la sociedad” sino las derrotas, a manos de Kirchner, de Duhalde, Barrionuevo y Menem, así como el hecho de que prácticamente ninguna fuerza de oposición supera el 10% de los votos (el radicalismo en declive apenas llega al 10,5%).