|
|
|
...Los países ricos, en lugar de proveer de energía a los más necesitados, extraen sus recursos naturales y los emplean para satisfacer sus propias demandas. Un trabajo llevado a cabo por la Red de Energía y Economía Sostenible (SEEN, de acuerdo con sus siglas en inglés*), organismo que forma parte del Instituto de Estudios Políticos, con sede en Washington DC, muestra cómo en cuestiones energéticas el Banco Mundial ha llevado a cabo una política de desarrollo equivocada. Mientras tanto, aquí en la Argentina dejaremos de fabricar gas hacia el 2009, siendo todo el fluido, importado... |
|
Cuando el Banco Mundial financia la extracción de combustibles fósiles comienza el juego del «tira y afloje» de la energía global. Los más pobres del mundo tiran de un extremo de la cuerda; se trata de 2 mil millones de personas cuyas necesidades básicas de energía se encuentran insatisfechas. En el otro extremo, políticos poderosos respaldados por los poderes que resultan de la economía, jalan en sentido opuesto. Empujados por la demanda de la deuda y la necesidad de dinero en efectivo proveniente del exterior, los gobiernos de los países en desarrollo se ponen del lado de las corporaciones del mundo industrializado y sus consumidores. Los de un lado están motivados por el hambre; los del otro, por su sed de lucro.
La historia de este juego se remonta a los
´70, cuando la producción norteamericana de petróleo llegó a su pico máximo. A
pesar de que la dependencia de los Estados Unidos del petróleo extranjero
había ido incrementándose con el correr del tiempo, prevalecía la noción
tranquilizadora de que disponían de la capacidad de producción doméstica
suficiente como para suplir, sin contratiempos, un corte inesperado de
suministro de recursos provenientes del exterior.
El 20 de octubre de 1973, Arabia Saudita, seguida rápidamente por otras
naciones árabes, modifica el escenario. En represalia por la asistencia
norteamericana a los militares israelíes declara un embargo de los buques
petroleros que se dirigían a los Estados Unidos. Si bien dicho embargo fue
levantado en marzo del año siguiente, la amenaza tuvo un peso tal que modeló
como nunca antes la política energética y de seguridad de los Estados Unidos.
Como resultado de ello, el Banco Mundial invirtió por primera vez en petróleo
en 1977. Desde ese año hasta 1981 realizó 27 préstamos destinados a respaldar
proyectos de extracción de gas y petróleo por un valor superior a 1,2 mil
millones de dólares.
En los últimos doce años el Banco Mundial facilitó una transferencia masiva de petróleo y gas desde los países en desarrollo hacia los consumidores y corporaciones del norte. La transferencia de esos recursos, sin embargo, no guarda ninguna relación con la misión que se impuso el Banco Mundial en cuanto a lograr la reducción de la pobreza.
Desde la Cumbre de la Tierra, celebrada en Río de Janeiro en 1992, el directorio ejecutivo del Banco Mundial aprobó 133 paquetes financieros destinados a proyectos de extracción de petróleo, carbón y gas. Esos préstamos, créditos, subvenciones, inversiones y garantías superan los 10,7 mil millones de dólares. Casi todos los proyectos financiados benefician a las corporaciones de combustibles del Norte, en especial a aquellas que tienen sus bases en los Estados Unidos y que son, además, las más grandes accionistas del Banco Mundial.
Los resultados del apoyo brindado por el Banco Mundial a la extracción de combustible fósil pueden resumirse en los cuatro puntos siguientes:
1. La norteamericana Halliburton es la compañía que ha obtenido mayores beneficios de la financiación del Banco Mundial. Entre 1996 y 2000 experimentó un dramático crecimiento; el SEEN pudo identificar 13 proyectos financiados por el Banco Mundial, que ascienden a más de 2,5 mil millones de dólares, y en los que participó Halliburton.
2. La financiación que otorgó el Banco Mundial destinado a la extracción de combustibles fósiles recayó sobre las compañías petroleras más grandes del mundo. Detrás de Halliburton, las más beneficiadas fueron: Chevron Texaco (Estados Unidos), Total (Francia), ExxonMobil (Estados Unidos), Bechtel (Estados Unidos), British Petroleum (BP, Reino Unido), Unocal (Estados Unidos), Eni (Italia), Broken Hill Propietary (BHP, Australia), British Gas, y Enron (Estados Unidos).
3. En lugar de suministrar energía a los países en desarrollo, gran parte de los proyectos alimentaron la demanda creciente de petróleo en el Norte. De acuerdo con la SEEN, las exportaciones en esa dirección superaron el 82%, en el lapso 1992- 2004.
4. El financiamiento otorgado por el Banco Mundial favoreció el desarrollo de varios de los proyectos más controvertidos y perjudiciales. Entre ellos figuran los oleoductos de Chad-Camerún y el de Baku-Tiblisi-Ceilán.
Un informe amasado en el mismo seno del Banco Mundial por una comisión a la que se le encomendó la revisión del funcionamiento de las industrias extractivas recomendó al organismo multilateral de crédito que retirara las inversiones en producción de petróleo hacia el 2008, y destinara sus recursos a fomentar inversiones dirigidas a desarrollar las energías renovables. Dicha comisión aconsejó también ponerle fin al financiamiento de proyectos de extracción de carbón.
De acuerdo con el informe, el accionar del Banco Mundial en relación con las industrias extractivas no cumplió con los objetivos enunciados de reducción de la pobreza en los países en desarrollo. El resultado es claro: la deuda de los países en desarrolló permaneció por las nubes, mientras que casi todo el petróleo fue destinado a la exportación.
En contrapartida, en lo que se refiere a la diversificación de fuentes de suministro de petróleo externas a la OPEC para el consumo del Norte, y a la apertura de las reservas de petróleo y gas del Sur a las empresas inversionistas del Norte, el Banco Mundial llevó a cabo su misión exitosa y precisa.
|
|
|
Nota:
A falta de datos directos del Banco Mundial, la información contenida en esta
tabla ha sido recogida por la Sustainable Energy & Economy Network de diversas
fuentes (documentos de las compañías mencionadas, páginas web gubernamentales
y material periodístico).
(*) Valores totales financiados por el Banco
Mundial en los proyectos.
|
Para muestra…
A pesar de las premisas del Banco Mundial que postulan la necesidad de reducir la pobreza en el mundo, el estudio llevado a cabo por una comisión evaluadora del mismo banco encargada de evaluar el funcionamiento de las industrias extractivas no pudo encontrar ni un sólo ejemplo en el que el apoyo del banco a la extracción de petróleo pudiera aliviar las necesidades de los pobres. La Red de Energía y Economía Sostenible (SEEN) aborda en su informe tres estudios de casos relacionados con la extracción de combustibles fósiles. Estos son: ·
Bangladesh: el Banco Mundial, junto con corporaciones
norteamericanas y el mismo gobierno estadounidense, presionaron al
gobierno de Bangladesh para que exportara sus reservas de gas, a pesar de
que sólo el 17% de los habitantes de ese país tiene acceso a la
electricidad. |

Fuente: «El tira y afloje energético: ganadores y perdedores en el financiamiento de combustibles fósiles del Banco Mundial» («The energy tug of war; the winners and losers of World Bank fossil fuel finance»). Jim Vallette y Steve Kretzmann, abril 2004, Sustainable Energy & Economy Network (www.seen.org/PDFs/Tug_of_war.pdf).